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sábado, 11 de junio de 2011

Número 100.

Alcancé la centena de entradas, y creo que esperé tanto para este momento, que ya no sé que escribir. Debería recordar cada cosa que he escrito. Creo que eso lo resume un par de canciones. Desde el día en que te vi. Vegas. Poppin champagne. Vicious circle. Keeper. Speak now. Love story. When you were young.
Desde el día en que te vi. Simplemente tú. Llanto. Esas mañanas en micro. Vegas. Aún peor (?). Más mañanas repitiéndote una y otra vez. Poppin champagne. Me recuerdas ese día. Esa sensación. Oh!. Vicious circle. Las imágenes mentales. Las fotografías de recuerdos de cine. Con las pelusas volando. El pasto. El sol. Keeper. Primero tú. No sé por qué. Quizás la melodía. Luego tú. La letra. Definitivamente. Y por último tú. No sé. La melodía de nuevo. Quizás por ser esa canción. O por ser de Yellowcard. Debe ser una canción de chocolate. Endorfinas. Sí, muchas. Speak now. Tú. Tú. Tú. Simplemente, tú. Siempre. Love story. Esta es un poco más linda. Es inmediatamente tú. When you were young. La sensación al verte. Observarte. Cada detalle... sí, eso.

Cada día te odio más y me gustas más. No lo entiendo. Pero me enferma. Me desespera. Como sea. Sí, todavía te quiero.

jueves, 21 de abril de 2011

Platón.

Llegó el día que tanto esperaba. Mañana fría, pero no lo suficiente; obscura y sin rayos de sol aún. La luna llena. Sí, creo que estaba llena. Como la super luna que nadie pareció distinguir. De pié esperando la micro. Ya casi sin esperanzas.O sin si quiera tratar de encontrarlo. Al frente. Sombras. Obscuridad. La luces de la calle y de los autos iluminan lo que alcanzo a ver. Un niño. Dos. Uno pequeño. Otro Alto. Gorro negro de lana, tupido hasta casi los ojos. Se nota su cabello largo, negro. Jeans negros, zapatillas negras con suela blanca. Polerón negro con cierre metálico plateado... cierre metálico... giro la cabeza al frente. Proceso. Vuelvo la cabeza otra vez. Se acerca; y aunque no lo pareciera, era él. O bien lo que quedaba. O lo que era ahora.
De pié frente a mí. Vegas. No da resultado. No era el mismo sujeto con gorro negro de TDWP. No eran sus ojos. Casi se había desfragmentado por completo. Creo que lo comparé con un recuerdo. Con la "idea molde" de Platón. Los elementos tangibles son falsos,sufren transformaciones en su creación. Son imperfectos, mutables y finitos... finitos. Los sentidos nos engañan. Lo que percibimos es a lo que logramos llegar. La idea permanece. Se busca el ideal. Poco probable de alcanzar. Perfecto, inmutable e infinito... infinito. Acabo de entender la teoría de Platón. Ya no me parece tan absurdo. Pero hay sentimientos y creencias en juego. No puede se racional. O quizás lo es la forma de analizarlo.
E.G.O. Desde el día en que te vi. Y nada da resultado. Miro su espalda. Trato de recordar sus ojos. De rememorar el recuerdo. Para la micro. Se da vuelta. Me mira a los ojos y vuelve la vista al frente. Fracción de segundos. No logro actuar. Despierto unos latidos después. Lo miro. No, definitivamente no era la persona que esperaba llegara caminando de esa interminable calle, me mirara a los ojos y tomara la micro. No eran esos ojos profundos de un solo color, que decían nada y todo. Adiós Josh Farro. Adiós amor platónico. Platón, otra vez. Acabo de entender algo más. Platónico: que busca la perfección intangible en algo imperfecto, vanal, ordinario y finito. Bendito Platón. Maldito tiempo. Maldita incapacidad de hablar. Inseguridad. Otra lección que aprender.
"Quizás no fue él quién cambió; talvés fuiste tú quién creció, quién maduró y dejó de considerarlo el ser más perfecto de la tierra". Sabias palabras. No, esta vez no fue Platón. Pero fue la persona que me dio la clave. Lo que pude entender. Las palabras que me calmaron. Que me sacaron del shock. Y me doy cuenta, que esta puede ser la última vez que escriba sobre esto. Sobre aquel motivo que me convenció de escribir aquí. Ahora se extingue. Y estas serán las últimas frases que dirija a su presencia. La última vez que escriba sobre él; porqué es practicamente la última vez que piense en él. Ya ni siquiera intento recordarlo. Aunque creo que la ponzoña no se aliviará del todo. Espero que no. Espero el tiempo. Pero es poco probable.
Gracias también a tí, por hacerme no olvidar esto y escribirlo. Por recordarme que esto existía. Lo prometí y aquí escribo.

miércoles, 2 de febrero de 2011

E.G.O.

Hay distintas formas de eclipsar la luz. Aveces crea imágenes provenientes del interior. Otras llega desde el sol y alumbra parcialmente. Te arrepientes de la primera. Aún sueñas con la segunda. Quizás porque la primera literal y significativamente, era artificial. O porque la segunda era natural, cálida y estaba ahí justo en frente.
Cuando se elige la oscuridad se pueden pensar mejor las cosas. Incluso puedes llegar a recordar perfectamente. Con un poco de ayuda. Unos cuantos acordes y melodías. Entonces sin pensarlo más, apagas el foco de la primera escena, y te quedas con la segunda. Hasta que se haga de noche. O hasta que aprendas a caminar bajo tu propia sombra.

domingo, 30 de enero de 2011

Porcentaje.

Calles que duermen. Las luces que alumbran solo lo que les es permitido por la niebla. Pero el movimiento sigue. De aquí para allá en sectores. Silencio y calma en otros. Donde es más oscuro. Donde más se duerme. De pronto un solitario transeúnte interumpe la quietud. Pero va de paso. Un joven alto con polera de Misfits. Una mujer que pasa a su lado lo mira con deprecio. Con rostro moralizado. Habla para sí. Y él solo sigue su camino. Qué le importa el mundo. El exterior. Bien consigo mismo y con lo que eligió ser. Diferente. Oscuro. Incomprendido. Carroña de la sociedad. Sociedad que pretende ser moral. Llena de prejuicios. Sociedad que con la desaprobación de un joven como este, cree poder llegar a la cúzpide. Me gustaría bajar de la micro y caminar. Recorrer el mismo camino. A oscuras mientras veo las luces de la calle. Amarillas y blancas. Ruido de la calle. Y más allá el sonido del viento moviendose. Caminando sin apuro. Acallado por la humanidad. El frío. Un poco no nos vendría mal. Caminar por ahí con alguien que te entienda. Que le guste lo que eres. Porque dejaste de esconderte. ¿Por qué no encontrar alguien así?. Delirio. Ese día. Lo espero cada vez más. Cincuenta y cincuenta. Aunque más bien veiniticinco y setentaicinco. Incluso un número decimal periódico impar. Pero bueno. Existe la posibilidad. Y la espero. Más que nada en este mundo. Fue mi deseo de cumpleaños. Se supone que si es tu cumpleaños, se cumple. Se supone. He mirado hacia ese camino más de 20 veces. Muchas más. Cada vez que llego ahí. Y siento que es la persona que estoy buscando. Lo presiento.

jueves, 23 de diciembre de 2010

Oh! ♥

No me canso. Es un tema recurrente pero me da de qué escribir. Espero el otro año. Que llegue marzo. Entrar al colegio. Tener que tomar esa micro. Aveces creo en los milagros. Y pediré un deseo a diosito. Cada vez que salgo de mi casa y doblo la esquina, miro hacia el lado contrario. E imagino esa silueta. Caminando despreocupado. Con su uniforme. Escuchando música. Que tonto. Lo del uniforme es imposible. Pero aún así. Recuerdo el gorro. Luego bajo la mirada y continúo con mi camino. Aveces lo olvido. Su rostro. Sus ojos. Entonces acudo a las fotografías. Josh Farro. Y siento mi corazón palpitando. En ocasiones logro capturarlo. Si me concentro lo suficente. Mientras voy de pie en la nada. Escuchando.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Josh.

Me encuentro de nuevo mirando fotos. Cada detalle. Mueca. Gesto. Sonrisa. Mirada. Sobre todo las miradas. Es como si fuera exactamente lo mismo. Me lo imagino y sonrío. Mucha coincidencia. De lo idealizado, pasó a otra cosa. Totalmente distinta. Totalmente alejada de lo anterior. Compararlo con eso sería un fiasco ahora. Es como el libro. Todos me presionan para que lo termine. Y yo no sé. No sé como hablar sobre alguien que ya no lo vale. Como expresar un sentimiento positivo o inspirador como antes, si ya no tiene sentido. Si ya no me nace de adentro. Cambia el personaje. No. No sería lo mismo. Aunque sería la mejor solución. Pero para otra historia. Diferente. Una que parta desde cero y se haga realidad. Aunque ya no sé. Hoy cambió mi perspectiva de las cosas. Esa expectativa que se tambaleaba, hoy cayó de golpe. Fuerte y sin compasión. Todo quedó de cabeza. Y no sabía que sentir. Ahora ni siquiera estoy segura. Esperaré hasta mañana. Aunque sea lo mismo. Aunque siga sin atreverme. Porque juega. Eso es lo que hace. Y sé que no necesito de eso. Pero es mejor que el vacío. Algo por que luchar. Un sueño que perseguir. Bueno. ¿O no?.

Vegas.

Prueba. Que lata. Ojalá me vaya bien. Me gusta mi pelo hoy. Llevaré la guitarra para tocar. Sin ampli, mucho atado. Hace frío. Camino. Miro hacia atrás. Hoy cambian el paradero. Bueno. Perspectiva. Nada. La micro se fue. Espero. Viento. Gorro. Miro. Ella. La veo siempre. Perspectiva. ¿Es?. Sí, ahí viene. Miro al frente. Subo a la micro. Derecha... será la izquierda. Miro. Nada. Sonríe. Ella. Já, que simpático. Bueno, como sea. Miro. Cambia de dirección. Lo miro. Me mira y paff!... estocada. Me parte el corazón en mil pedacitos. Nada. Deja de latir. Miro al frente. Te detesto. Da la vuelta. Toma su mochila. Deja de latir. Olvido respirar. Avanza hacia la izquierda y... no. Risas, risas, risas. Qué gracioso. Por primera vez, se cayó. En todos los sentidos. Lo miro. Creo que mi expresión era de dolor. No me gusta eso. Una lágrima. Día de la sensibilidad. Se pasa la micro. Se baja y camina. Me bajo y camino hacia el lado contrario. Avanzo. Miro hacia atrás. Solo una vez. Doy la vuelta y camino mirando el suelo. Rabia. Vegas. No sabes cuanto te odié hoy. Las cosas cambiaron. Me siento. Vegas. Lágrimas. Primeras y últimas. No sé cómo pudo afectarme tanto. El polerón ahora es plomo. Común. Su gorro ya no es el del parche de The devil wears prada. Camina con las dos manos en los bolsillos. Cambió. Sus ojos ya no son tan especiales ni de un solo color. Sus manos ya no son tan perfectas. Su boca ya no es tan exacta como antes. Ya no es su presencia. Ya no tiene nada fuera de lo común.
Ojalá pudiera creerme eso.

martes, 30 de noviembre de 2010

Intervalo.

Prueba de matemáticas. Y la gente que anda rara. No sé porqué. Y tampoco quiero averiguarlo y que pase igual que siempre. Mejor me hago la tonta. Aquí no ha pasado nada. 5.7 en física. Me gusta. Me duelen los ojos. Dormir toda la tarde en vez de estudiar. Aunque estudio ahora. Hace un rato. Hoy decidí que no llegaré más tarde. Y que da lo mismo. Si pasa, pasa y si no, será. La gente se impresiona. Dicen que les gusta. A mi también. Es rudo. Hace frío. Pero es bueno. La tocata que se corrió. A no sé que día. Audiciones externas. Ojalá les vaya bien. Rulearían. Ojalá vaya harta gente y resulte. Quiero que sea viernes. Ropa de calle. ¿Cómo se roban los peluches?. No pueden ser así de despreciables. Clases fomes. En la tarde mi mejor amigo. Quizás un parque loco. Pastito y viento. Bacán. Después un ensayo de dos horas para la otra semana. All time low. Vegas. Ojalá fuera más conocida. Ojalá hubiera The devil wears prada. Tendería un motivo. Y sería bueno. Pero la mayoría que mueve las masas comerciales, no los conoce o no les gusta. Que lata. Paramore. Sí. Lo bueno es que vienen en febrero. Y ahora sí que voy. Ojalá haya plata. O si no, muero. Y quedo con el doble de resentimiento. Pero bueno. Habrá buena música. Apoyo a bandas emergentes. Espero que vayan mis compañeras y amigas. Sería lo mejor. Hoy me reí mucho. La pasé bien. Aunque igual tengo como lata por la otra situación. No sé que onda. Quizás que hice ahora. Bueno, como sea. Mi hermano me pidió un audífono. Y escuchamos TDWP y después Blink 182. Y saltaba, sonreía y tocaba la batería con sus deditos. ¡Mark!. ¡Tom!. Era emocionante ver como sus ojitos brillaban tanto. Le gusta esa música. Me gusta que le guste la misma música que a mí. Quizás crezca con ellos al igual que yo. Eso depende de mí. Sería lindo. Se escucha el viento. Aunque es como deja vú. Pero veo mi fondo de pantalla y lo recuerdo. No puedo evitarlo. Es más de lo que puedo evitar. Ha y muchas estrellas. Es como una galaxia. Lindo. Año pasado. Oh. Ya. Mejor no pienso en eso. Mañana. Micro. Ojalá. Si no lo hago me pego un tiro. Mejor dejo el tema de una vez por todas. O sigo mis consejos. L y L. Lindos nombres. Son tan perfectos. Pero mejor no. Muy sospechoso. Sigo estudiando matemáticas. Ojalá me vaya bien. De más. Luego duermo. Sueño. Que sea algo bonito. De esos que se recuerdan todo el día. Y Don Tetto en la mañana.

viernes, 26 de noviembre de 2010

Globoflexia

Me está doliendo la cabeza. Lo bueno es que ya no hace calor. Hay viento. De nuevo lo mismo. Y no lo hago. ¿Porqué?. No lo sé. Las palabras no salen. O espero un milagro. O... no lo sé. Mañana es sábado. No lo veo. Y tengo que esperar hasta el lunes. 7:10 de la mañana. Y ahora no sé que pasa. Escucho música y todo me aburre. Y canciones que amaba, ahora las odio. No sé. Me cansan. Y me recuerdan lo que sentía, y eso es lo que me causa más repulsión de todo. Es raro. No me gusta. Ahora escucho algo nuevo. Que me gusta. Me recuerda momentos. Esas fracciones de vida que son como... todo. Siento, pienso, imagino, sonrío, canto. Todo llega a la parte de mí que siente. No sé si será el corazón. La gente lo dice, pero no hay como probarlo. Puede ser un impulso nervioso. Aunque de todas formas prefiero creer que es verdad. Porque ahí siento los nervios. Es lo que primero se acelera. El que recibe las descargas nerviosas. Y el que deriva todo a las demás partes del cuerpo. Las piernas que tiemblan. El estómago que se siente... raro. En este caso me enferma. Me siento mal. Mareos. Pero no es algo que me complique. Aunque me preocupa. No es amor, pero sí fue a primera vista. Hay algo. Sus ojos. Siempre sus ojos. Me intimidan. Me llenan. Se fijan en los míos y no puedo evitar ir en retirada. No puedo sostener la mirada. No puedo jugar a nada. Es superior a mi. O quizás sus labios. Tiene algo. Una facción que siempre me llamó la atención. Tengo esa manía de recordar detalles. De alguna manera creo que es una imagen inventada. Debe ser alguien normal. Idealizado. Así lo llaman en la literatura. Sí, definitivamente. No puedo evitarlo. Siempre me pasa. Y si no lo hago de una vez por todas. No lo haré nunca. Podría intentarlo después. Caminar hasta que se acabe la calle. Tocar todas las puertas. Pero no tendría sentido. No es algo que haría. Y en verdad me importa. Por lo menos cuando lo veo. Luego se me olvida su cara y pasa. Entonces vuelve. Hace tiempo que no desaparece. Un mes y algo fue la última vez. Sin contar los cuatro días de esta semana. Y hoy viernes. Ahí. Dos pasos a la derecha. Esperando algo. Mirando hacia el frente. Manos en los bolsillos. Cantando en silencio. Y el viento. Mi bolso. Maldito bolso. No me gustan. Prefiero las mochilas. Son más cómodas. Me hacen sentir menos vacía. Témpera. La causa de que no la usara hoy. Y yo solo miraba. Trataba de parecer despreocupada. Aunque de nada me sirve a estas alturas. Sería tonto aparentar que no me importa. Sobre todo cuando los dos sabemos de que se trata. Hola. No. ¿Como te llamai?. No. Hola, ¿Como te llamai?. No. Mi voz, ¿Sonrío?. No puedo. No soy muy natural con eso. Si no me río de frentón, estoy seria. O con esa mueca de media sonrisa. Irónica. No me sirve. ¡Cómo me va a costar tanto!. Está ahí. A dos pasos. Avanza y di hola... No pude. Y llega la micro. Y vamos uno al lado del otro, separados por una pared. Bueno, una pared de micro. Fierros, algo como madera y plástico. Cuando se baje. La típica excusa. Javiera. Justo hoy aparece. Y me ve. La saludo y se acerca. Me habla todo el camino. Olvídate de mirarlo. The devil wears prada. Buen tema. ¿Aló?. Esa voz. Me volteo. Nos miramos. Debo tomar clases de como disimular. No pasó nada. Trato de escucahr su voz. Cambió de posición. Si fuera sola te estaría mirando. No puedo. Tengo que darte la espalda. Y la micro va llena. Y Javiera sigue hablando. Ya no la escucho. Se abren las puertas y él baja. Yo le digo a Javiera que tengo que bajarme y lo hago. Camino rápido y toco su hombro. Él se voltea. Le digo hola y después de un rato sé su nombre y tengo como hablarle. Joaquín. Camino hasta la esquina. Le digo chao, sonrío y camino al colegio. Expectativas. Realidad: lo miro bajarse, no escucho a Javiera. Se cierran las puertas y me bajo justo en el liceo. No hice nada. Como siempre. Deben ser las excusas. El super yo. Crea instancias inconscientes. ¿Coincidencias?. No puedo controlar el exterior. Pero siempre aparece alguien. Obvio. Tiene que ser en el paradero. El sueño del caracol. Algo extremista, pero debo recordarlo. Puede pasar, en el caso de que salga del colegio. Se acaban los días. Quedan pocos viajes en micro en la mañana. Tengo que hacerlo. O luego leeré esto y me arrepentiré. Globoflexia. Me hizo olvidarlo un tanto por un rato. Después vuelve. Vegas. Esa canción. Recordatorio obligado. Por eso me debe gustar tanto. Se oscureció rápido. Todavía se mueven las hojas de los árboles. Y queda poco tiempo. Y una luz de la calle, trata de atravesar las ramas de los árboles. Lo hace de vez en cuando y se ve naranja. Pronto aparecerá esa estrella. La que cambia de color. La que hace un año dedicaba a otra persona. Pero ya no importa. Sigue siendo mía. Por lo menos de este lado del mundo. Me vió llorar. Y seguía parpadeando. No puedo evitar ser tan emo. Lo odio. Mucho sentimentalismo me cansa. Pero soy feliz. Tiempo. Lo que menos me queda. Lunes. Te espero con ansias.

jueves, 25 de noviembre de 2010

Punto.

Mañana otro día. Suena la alarma. Busco el celular. Lo miro. 5:40. 20 minutos más. Don Tetto, otra vez. Las 6. Apago la alarma. Despierto. Me doy vueltas. Abro los ojos. Maldigo la hora. Sonrío. Bostezo. Me estiro. Me pongo en pié. Prendo la luz. Vuelvo a estirarme. Prendo la tele. Bulla. MTV. Cada día peor. Bajo al baño. Subo. Me visto. Miro por la ventana. La abro. Hace frío. Bajo. Me miro en el espejo. Batallo. Termino por fin. Vaso de leche. Luz del centro. Miro por el vidrio de la puerta. Está claro. Ya no hace frío. ¿O sí?. Es tarde. 7:10. Toda la mañana para eso. Mochila. ¿Llevas llaves?. Sí. si llevo. ¿Porqué será que pregunta eso todos los días?. Camino. Abro la puerta. Adiós. Camino. Camino. Doblo la esquina. Bolsillo. Audífonos. Pienso. Palpita fuerte. Mariposas. Camino. Volúmen. Música. Esto yo lo conozco. Buen tema. Mente que canta. Camino. Viento. Sol que sale. Gente. Calle. Polvo. Perros. Autos. Árboles. Juegos. Vereda. Cruzo. Miro a ver si está. No. No ha llegado. ¿O quizás ya se fue?. No. Es muy temprano. Cruzo de nuevo. Vereda. Camino. Mano en el pelo. Micro que vuela todo. Frío. Tirito. Palpita rápido de nuevo. Miro bien. No. Sigue sin estar. Llego. Me paro atrás. Miro la calle. Perspectiva. Veo si viene la micro. Ahí viene una. Chao micro. Miro la calle. Ahí viene otra. Ah, esta no me sirve. Mejor. Pasa la micro. Chao micro. Miro la calle. Ahí viene. No. No es. Es uno parecido. No. Él no camina así. Él anda con una mano en el bolsillo. Con la otra afirma la mochila. No. Él usa un gorro negro. Sus zapatillas de suela blanquita. Miro al frente. Ahí viene otra micro. Chao micro. 7:16. Miro la calle. No. Ese tampoco es él. No, No. Ella es mujer, No, No. Ahí viene. ¿O no?. Sí. Es él. Palpita más fuerte aún. Ahí viene. Con sus ojos de un solo color. Son como los de Josh Farro. Yo creo que por eso volvió a interesarme. Con su gorro con un parche de The Devil Wears Prada. Con su polerón. Con su mano en el bolsillo. Escuchando música. Sin lentes. Una sola vez lo vi con lentes. Miro al frente. Respiro de nuevo. 7:18. Ahí viene una micro. Ojalá que no llena. Llega atrás de mi. Ya. Ahora. Como lo prometiste. Tu puedes. No lo hago porque no quiero. No me importa. No estoy ni ahí. Pucha. En verdad si me importa. Pero no puedo. Soy cobarde. Pucha. Lo prometí. Es por mi bien. Pucha. Llegó la micro. Antes de que se baje. 7:18 y 56 segundos. Para la micro. Subo. No paga pasaje. Y yo no tengo plata. Avanzo. Llego a la oruga. Me paro a la izquiera al frente. Al lado de la puerta. De pié. Siempre de pié. Pucha. Cuando doble me voy a caer. Ah, filo. Me afirmo de algo. Me apoyo. Mochila en una mano. Miro afuera. Él al frente. ¿Se dará cuenta?. Me mira. Lo miro. Miro a otro lado con cara de desprecio. De nada. Nervios. Sus ojos. De un solo color. Y yo al medio de todo. Bajo la cabeza. Escucho música. Vegas. Vegas. Vegas. Poppin. Poppin. Poppin. Ya pero esta canción tiene más significados. Mejor la cambio. Vegas de nuevo. Vegas. Vegas. Y vegas el resto del viaje. Lo miro de nuevo. Se repite miles de veces. No puedo evitarlo. Es lo único que hago. Sus ojos. Sus manos. Su pelo. Como canta sin que se escuche. El otro día se rió con un amigo. Y su sonrisa. Sus ojos. Sus pestañas. Su cara de nada. De nada rudo. Intimida. Me cohibo. Me duele la güata. Una vez iba durmiendo. Al final de la micro. Sus ojos cerrados. Iba con los brazos cruzados. No. Miento. Un brazo cruzado. El otro estirado. Su gorro con el parche de The Devil Wears Prada. Y dormía. O solo estaba con los ojos cerrados. Soñaba. Sí. Soñaba. Su boca. Sus labios. Esa facción que me encanta. No sé cual de todas. Ese detalle exacto. Tiene los ojos de su mamá. No se cae. Nunca se cae en la micro. Ni siquiera cuando nadie puede evitarlo. Me mira. Lo miro. Ya no. Alguien va enfrente. Ya no lo veo. Y es lo único que quiero hacer. La persona se mueve algunos grados hacia la derecha. Sus ojos. En los míos. Miro el suelo. Palpita fuerte de nuevo. Y pienso en escribirlo. Mira hacia a fuera de nuevo. Lo miro a él otra vez. La gente da lo mismo. Ya no va tan llena la micro. Me afirmo. Da la vuelta. Tengo que hacerlo. No. No puedo. Ya no alcanzo. En llegar ahí pierdo tiempo. ¿Y si me dice que no?. No. No creo. Nunca tan mala suerte. Pero es que es tan lindo. No puedo. Ya vamos a llegar. Ya no alcancé. Mejor no lo hubiera pensado antes. Pucha. Pucha. Puta la weá. De nuevo no cumplí. Me van a retar. Soy super tonta. Ya, ahora se baja. Y de nuevo estoy así. Se van a abrir las puertas. Avanza. Más cerca durante 15 segundos. Lo miro. Se abren las puertas. Camina. Se baja. Miro la puerta. Debería bajarme. No. Muy desesperado. Aunque igual da lo mismo. Hola, ¿Cómo te llamai?. Joaquín, ¿y tú?. Joaquín. Tiene cara de Joaquín, o de Felipe. Deja vú. Después me dice que toca bajo. Me reiría. Tendría que explicar el porqué de la risa. Fernanda. Oye, ¿Me dai tu msn?. Dale. Sería lindo. Después llego a mi casa. No se que mierda decirle. Ya pero pucha. Se bajó. Todavía no se cierra la puerta. ¿Me bajo?. No. Ya voy tarde. Mentira. Bueno da igual. No, cobarde. No soy cobarde. Es solo que no puedo. Sí, si puedes. De hecho lo prometiste. ¿Ataque de valentía?. No. ¿Entonces?. No lo sé. Me dió la weá. Bueno. No es mi culpa. Conste que yo quería hacerlo. Bueno pero yo mando. Bueno, bueno. Pucha. Se bajó. Y aquí siempre hay taco. Nunca puedo ver como se va. Ya, ojalá verlo mañana. Maldita sea. Fuck!. Ya, avanza la micro. Ahora. Miralo. Ahí va. Ya, justo ahora avanza rápido esta micro. Maldición. Pucha. Pucha. Pucha. Me puedo devolver caminando. No mejor me hubiera bajado antes. No. Definitivamente no. Ya, da igual. Mañana. ¿Y si sale de cuarto?. Filo. Tú haz perdido el tiempo. Ya da igual. Pucha. Ya. Me tengo que bajar. Quiero que pase luego el día. Quiero que suene la alarma. Despertar. Quiero que sea mañana en la mañana.